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jueves, 22 de enero de 2026

12ª Jornada/XIX año: Miércoles, 7 de enero de 2026

 



LA MADRIGUERA DEL CONEJO


     Todo comenzó cuando nos felicitábamos con abrazos y buenos deseos para el año que apenas despunta. En la mesa, una caja blanca atrae las miradas, me parece de confites, un roscón, quizás. La puerta se abre de golpe, el frío y un conejo blanco con chaleco, reloj de cadena en mano y prisa aparente se cuelan sin avisar. —Leed, leed ¨se me hace tarde ya, adiós adiós, adiós.¨ —dice y desaparece por un agujero justo detrás de la barra con el tocadiscos vintage del Café Fígaro. Corremos tras él, no sé si por atrapar al conejo o detener el tiempo y rodamos uno tras otro hasta el fondo de su madriguera. La caja blanca y la mesa han caído también. El Boss afirma que, en efecto, no hay tiempo que perder y empieza por repartir los dulces, coquitos de Coria, informa y todos dan bocados relamiéndose el azúcar pegada a sus labios sin percatarse del efecto que provocan. 


Es él quien primero lee. Se ha alargado tanto que casi no cabe en la pantalla de mi ordenador. Sí, ¡ha dado varios mordiscos a los coquitos! Mi deseo. Imagino una sonrisa, una mano, una mirada, la más dulce y preciada luz. La Paz que se precisa… que haya prisa cuando toque compartir lo que queda por vivir aunque sea noche larga …que no haya palabra amarga en lo que resta escribir…


“Pero, un sueño no es la realidad.” “Y, ¿quién te dice cuál es cuál?” Le responde el Sombrerero loco


Aprobación general y Calderón estira la pierna mostrando un pie sano y listo para bailar corridos mexicanos. Pregunta si puede leer dos poemas. 

El primero es sobre El ángel, de Leganés. Los ángeles, a veces cantan coplas… sus manos amasan bondades que encontramos en todos los rincones y canta... él vino en un barco… de nombre extranjero…

El segundo ángel  viene en tres actos: Uno, La casa tiene hambre de luz… empapada de lluvia y llena de carencias…

Dos, Las aves del cansancio levantaron sus nidos en el lomo de la anciana… al ritmo del pedal de la Singer… Tres, Contemplo un pespunte y veo un montón de peces retenidos en la trampa mortal de la canilla… en el zaguán de la postguerra.

 Dichoso Juan que ha convivido con ángeles tan de cerquita.


¡Qué extraño! Nunca había visto que los gatos sonrieran; pero una sonrisa sola, sin gato, es una cosa más rara todavía!” Es la sonrisa de Raña, quien explica que ha escrito mucho de su próxima novela, pero que no leerá ni una sola línea. Nos ha dejado sin el placer de escucharle y aún así, nos hace sonreír. ¿Será por los coquitos? 


Persiguiendo al conejo por los túneles de la madriguera, Alberto ha llegado a los del Metro de Madrid. Con título argentino lee a media luz. Roberto García cantaba tangos en el Metro. Se hacía llamar Tito Gardel, se quitaba el sombrero de gaucho y pedía permiso a los pasajeros para cantar. Nadie le hacía mucho caso. Cuando un hombre le ofrece 10 euros para ahorrarse el suplicio de escucharle, los pasajeros se indignan por aquello del derecho a cantar e igualan la cifra. En lo que tarda en llegar el próximo vagón se establece un regateo hasta colmar el sombrero con 53 euros y 20 céntimos. Todos piensan que se ha hecho justicia, mientras Tito Gardel y el de la puja se dirigen a la siguiente estación…


Y ya en el subsuelo, Matteo se ha convertido en patata, en filósofo de tubérculos. Duda. He escuchado atenta y con gozo su poesía con epanadiplosis y dudo poder reescribirla.  El conejo, también. ¿Ha dicho zanahorias?—me pregunta.


Cinta ha cambiado de estatura, alcanza lo alto de los muros para observar  una araña de seis patas mientras teje su trampa y espera devorar a sus presas. A su vez, el hombre escribe la lista de quienes le deben dinero y los amenaza con drones trumperos en caso de no pagar antes de que se cumpla el plazo. El plazo, la misma noche de Reyes.¨Primero la sentencia y luego el veredicto”—alcanza a decir la Reina de corazones- ¡Qué le corten la cabeza!


Silencio, que José Antonio va a hablar. Me pidió que ejerciese mi derecho inalienable a guardar cauto silencio… tardé veinte años y un suspiro y ya viejo, entendí que había que hacerlo... y de pronto, ruido, se ha lanzado fuera  de la madriguera, a la intemperie, que nos es un camino ni hospedaje. No es solo cosa de negros bajo el puente… óleo oscuro de migrantes de otros pueblos… Señor alcalde, lo sabemos, los papeles… formularios…

Jose, —comenta con acierto el Sombrerero loco—¿Sabes cuál es el problema de este mundo? Todos quieren una solución mágica a los problemas, pero todos rehusan creer en la magia.” 


Eugenia ha dado con el fondo del mar en busca de la Morsa y el Sombrerero. Transforma en molusco, gastrópodo, sube y anuncia la temprana muerte de Eugenia López.  “¿Y quién eres tú?”, pregunta la oruga fumando con parsimonia su pipa de opio. Ciclogénesis explosiva. Te lo vuelvo a contar para que vuelva a ocurrir…


Estaba el mar muy mojado y la arena en plena sequía ni una nube se veía pues no había ya ninguna”. Tan es así que a Rocío las luces diminutas  y la farola lograron robarle la voluntad. La pompa mágica de la Navidad ha desaparecido. Es el día de las personas prácticas… de recoger el Belén, la ilusión y los adornos. Vienen los días iguales…


“La madre ostra sin tardar, el peligro adivinó. Con la experiencia de la edad a sus hijas advirtió…ostritas, ostritas, las llamó y nadie contestó y no fue nada extraño pues él se las comió.” Nada parecido al caso de María Jesús y sus cositas breves. Aquel alquimista vendió su secreto al campesinado para plantar oro. Todos murieron de inanición con una sonrisa de oro.

Aquel verano, bajo el fragor de las bombas, secaba cáscaras de patatas… en la zanja, su cuerpo yerto.


¿Cuánto tiempo es para siempre? A veces sólo un segundo.” Parece discernir José María. Hijos, huid de mí… errad con los monjes… una paloma en mi frente será la señal… la profecía cerrará el círculo…preguntadme en griego por las lenguas de Babel. Todos los padres se equivocan…

”Se necesita mucha locura para soportar la realidad”—sentencia el Sombrerero loco.


“La imaginación es la única arma contra la guerra de la realidad”, concluyo al igual que Alicia y con cierto escozor en la quinta costilla. Tendré que alternar la crema de concha nácar con una de caléndula para que eclosionen mis alas con suavidad.


Gracias a Lewis Caroll por su Alicia y a todos los Rascamanes por su imaginación sin límites y maravillosas sonrisas que nos auguran un divertido e inolvidable  2026. 


“Los locos nunca estamos tristes, estamos locos y ya”

Sombrerero loco. Alicia en el País de las Maravillas.



Carmen Padín

19 de enero de 2026



sábado, 27 de diciembre de 2025

11ª Jornada/XIX año: Miércoles, 17 de diciembre de 2025

 

Ascensión de Remedios la Bella

En el exterior de este navío tan acogedor, soplan vientos recios anunciando la gran tormenta del consumo navideño, con sus luces fútiles y sus hordas de compradores obsesionados por conseguir los últimos modelos de los cachivaches anunciados por interminables pantallas. Pero gracias a las letras, nuestros auténticos salvavidas, los marineros resisten el temporal. Aquí os reseño sus intervenciones:


CINTA GUIL:
Nos lee su relato titulado "Armónica". Al terminar, se hace el silencio, que interpreto como síntoma de la gran admiración hacia la autora y su obra.
Alberto reconoce que le ha trasladado de inmediato a las calles de la infancia con sus olores auténticos, pero le parece que está muy por encima de la figura de "Papá Noel", adalid de las navidades yankis, lejos de la época que describe Cinta en su texto. Javier resalta lo acertado de crear una tensión que va en aumento hasta el desenlace final, y por otra parte sugiere que la última frase se podría suprimir, por obvia. A mí, me llama la atención la frase de otoño que cojo al vuelo: "Lenguas que ya no bebían de sus ramas".

JUAN B. RAÑA:
Dice que nos va a "leer un soneto corto", este comentario hace mucha gracia a los contertulios de esta tarde. Ese "soneto corto" lo titula "Cuando la IA relata brujas". Parte de la foto propuesta por Javier, y aparentemente podríamos pensar que refleja la gran brecha digital que existe entre una madre anciana y su hijo, pero gracias a  un giro inesperado "resulta que el hijo era más clásico". Tengo la impresión de que todos hemos disfrutado con esta historia tan divertida. A continuación, Javier expresa que esperaba que la galleta de jengibre consiguiera un efecto especial en los personajes, como ideó el autor de "Alicia en el país de las maravillas".  Alberto recalca una frase que pronuncia el personaje principal sobre la bruja tía Lucita "La vi sólo 4 veces y todas en bautizos". Cinta sugiere que se le dé menos protagonismo a la famosa galleta, ya que él es mago "por su familia".

JOSÉ ANTONIO CARMONA:
Partiendo también de la foto propuesta, recita con su agradable voz de marino experimentado el poema titulado "Silencio 4".  Cinta lo alaba por su originalidad y Alberto cree que es un poema para leer, no escuchar.  Sustenta esta afirmación en la confusión que podría crear el calambur con el verbo conjugado "levitabas",  por  "le evitabas". Finalmente,  recuerdan con José Antonio al escritor místico "Osho".

CARLOS CEBALLOS:
Nos lee con voz rítmica y serena su texto "Más pronto que tarde", auténtico relato de las malas letras del desamor. Javier lo alaba, pero sugiere que se podrían eludir las referencias a los actores holliwoodienses Richard Gere y Brat Pitt. También cree, coincidiendo con Alberto, que hay algunas "malas letras" que se repiten demasiado pero, en general, los asistentes consideramos que es de gran valor, nada "cursi" como dice Chelo, tratando un tema tan dado a este tipo de deriva. Resaltan una frase que aprecian especialmente "Los ojos verdes en la noche".

CHELO SANTA BÁRBARA:
Lee con una contundencia sorprendente su poema "Me pregunto si habrá luz". Son cuatro versos bien concentrados, como un haiku, pero a la castellana. Me corrigen, que no es castellana que es jienense. Todos apreciamos los versos y Chelo nos regala otro: "En todos los inviernos existe el Sur", Javier le sugiere que cambie el orden sintáctico: "El Sur existe en todos los inviernos".

ALBERTO RAMOS:
De su libro "Con Nombre y Apellidos", nos lee su cuento "Daniela Dalmau", una genial historia circense, con amor imposible incluido y final sorprendente. A Celia le ha recordado al pasaje de "Cien Años de Soledad"  de la ascensión de Remedios la Bella, que se eleva de manera natural hasta desaparecer en el cielo. A mí, el ambiente decadente y un poco sórdido  descrito por Alberto me ha trasladado al creado por Fellini en "La Strada", donde Giuletta Masina podría, quizás, dar vida a esta Daniela Dalmau.

ALBERTO MANRIQUE: 
Comparte la sinopsis de una novela que está proyectando. El personaje principal sería un anciano abandonado en una residencia por su familia y que por una carambola del destino gana el euromillón. José Antonio interviene diciendo que la historia puede  desarrollarse de forma exitosa. A Alberto le ha parecido muy acertada la referencia a la ciudad de Estambul, a la que el personaje principal viaja en busca de un amor perdido. Le gusta menos el tema manido del enfrentamiento con la familia y Javier cree que podría prescindir del giro que da el euromillón. En relación con el argumento de esta novela, Juan nos recomienda la película argentina "27 Noches", prometemos buscarla. Comienza un debate en el que Rocío recalca que lo importante es el "cómo" no el "qué", al igual que Juan, que añade que lo importante para una buena novela son las tramas secundarias. Manuel añade que es fundamental poder defender una novela en un folio. Continúa el debate sugiriendo otros posibles cambios en el argumento. Todos le animan a escribir el primer capítulo y traerlo a la tertulia. 

JAVIER DÍAZ GIL:
Nos lee el poema titulado "70072", número tatuado en la piel de una niña. Todos coinciden en que es un gran poema y que a pesar de su concisión se entiende sin necesidad de aclaraciones sobre la anécdota que sirve de excusa para abordar el tema de la represión nazi.

CARMEN CAÑADAS:
Leo un texto breve titulado "Panóptico", inspirada en mi lectura del ensayo de Foucault "Vigilar y Castigar" y en la película "Canino". De fondo la maternidad en la adolescencia y la tentación que tenemos algunas neuróticas de encerrar a nuestros retoños para protegerlos.  En este sentido, Javier me recomienda que la última frase la cambie por "yo te protegeré", y Alberto me sugiere que la frase "reproches lanzados al aire", la deje simplemente en el sustantivo "reproches", que no hay que ser redundante. Sigo agradecida sus consejos.

MANUEL SÁNCHEZ: 
Lee un capítulo de su novela titulada "Ninguno de los suyos". Cuando acaba, Alberto señala que le produce interés averiguar cómo se va a desarrollar la trama en el centro de retención, y coincide con Cinta en que es muy buen narrador.

CARMEN PADÍN:
Nos deleita leyendo con un acento amable lleno de expresividad "Ostras con sombrero de cachemira verdemusgo". Cinta y yo aplaudimos, a continuación todo son elogios: una maravilla, pido poder leerlo despacio y disfrutar sorbo a sorbo con cada frase.

Y aunque no leyeran esta tarde, estuvieron también AURORA DA CRUZ, JOSELYN M. ALMEIDA, JUAN PULGAR, CELIA CAÑADAS y ROCÍO DÍAZ.

Nos despedimos. Afuera sigue haciendo frío, ruido y prisas, pero se toleran mucho mejor ahora que hemos llegado a buen puerto.


Carmen Cañadas
27 de diciembre de 2025

miércoles, 17 de diciembre de 2025

10ª Jornada/XIX año: Miércoles, 10 de diciembre de 2025

Un gato que no maullaba...


 

1. Tina Iglesias:



En la última tertulia un hijo quiso colgar a su padre por los pies, un poema japonés nos habló de la nostalgia-versus-notsukazi, por otra parte un gato resultó ser un extraterrestre, sin desmerecer una rinoplastia inesperada, gracias a un golpe con mala leche y alevosía, luego llegó el agua cargada de decires, y por medio, un jamón de pata <clase A> que todo el mundo quería, y para más inri, alguien se hizo camarada de las hormigas, mientras una prosa ponía ojitos a Beethoven, vamos, lo normal en un miércoles de lluvia…


Tina Iglesias
14 de diciembre de 2025



2. Esther González de la Cera:



Mercurio y algunas musas se complacieron con los rascamanes el pasado día 10: León,   con   música   barroca,   recordó   las   hazañas   del Doré, y con Javier aprendimos conceptos japoneses tan hermosos como shoganai (aceptación). Alberto nos leyó un relato de pura magia sobre el presunto final de la adolescencia, y María Juristo, profunda y concisa, nos llevó al pasado que vuelve. Juan Antonio recitó un poema casi sinfónico buscando la colectividad, y el señor Raña nos hizo algo más que sonreír con “Rinoplastia”, de lenguaje vivo, grandes visiones del jamón ibérico y fútbol, que ya sabemos que no es lo que parece. Carlos nos deleitó como camarada sensible y magistral de las hormigas, y Cinta, entre el blanco y el negro, nos mostró la preferencia por “las espigas que curan”. Manuel   contribuyó   con   su   “Desde   el   olvido”, preguntándose “cómo se abriga un corazón”, y Juan Manuel rememoró a la madre de las flores de la luz. David jugó con el número 20 hasta sobrecogernos con un asesinato machista, y Chema nos recordó, con “la vida es circular”, que es preciso regresar para continuar lo iniciado. Y desde un lugar remoto, Carlos Ceballos contribuyó con la inmolación de los románticos (pero sólo era un principio...). También apareció un gato extraterreste, pero de ésos que se quedan un rato, y ya. Encima, no maullaba.


Esther González de la Cera
15 de diciembre de 2025


3. Manuel Sánchez:



Breve historia de una tarde accidentada


Llegué con algo de retraso a la tertulia, y al igual que siempre, allí estaban los saludos y las sonrisas fraternas de las entrañables tardes de los miércoles.


Comenzó José León, con su añoranza del cine Doré y las hazañas que allí presenció. También, con la música barroca y la mágica escenografía de "Brillant Soleil", nuestro amigo León, clamaba para que, con todo ese resplandor, su vieja herida fuera al fin restañada.


Javier, a continuación, con nostalgia, nos deleitó con un poema sobre el monte Fuji. Acostumbrados a sus versos profundos, en esta ocasión nos elevó hasta las nieves que coronan la cima del monte sagrado de Japón. Está visto que Javier, con su poesía, va escalando cumbres más altas cada día.


Alberto, a quien siempre tenemos que escuchar con atención, porque no es de repetir, y, además, porque sus cuentos entrañan inauditos sobresaltos. Con "Casimiro y el caballo", donde el niño quería ayudar a su papá con sus problemas, escuchamos que "había algo distinto en el aire", y ya lo creo que lo había. Con un aire premonitorio, Alberto nos anticipaba en su relato lo que estaba a punto de suceder en nuestra sosegada tertulia, porque, no recuerdo en qué momento, la presencia iracunda de Jesús irrumpió de pronto y se abalanzó como un tigre sobre su presa. Nuestro querido compañero Juan Antonio, soportó con entereza el ataque, y tras unos violentos vapuleos verbales, la fiera volvió a su terreno. No sé si los efectos tardíos de la Super luna de la noche del cuatro de diciembre (la más cercana a la tierra), debió ser la causa de semejante alteración en algunas personas, pero está claro que de alguna manera sí llegó a afectarnos. Puedo comprender el enfado de Jesús, pero me cuesta más trabajo entender su desproporcionada actitud. El motivo fue que, Juan Antonio, al parecer, no era la primera vez que dejaba reposar su consumición, muy cerca de un aparato musical que allí había.


María, nuestra querida compañera, nos dijo la más sobrecogedora de todas las verdades: "...y veo al despertar cómo el día camina hacia la nada". Y nada más cierto que sus palabras, para recordarnos cuál es nuestro destino. Siempre es un placer escucharte, María.


Juan Antonio, en su musical intervención, que llevaba por título "Alegría sinfónica novena", nos reclamaba que "restauremos amores y alegrías, y así, de esa manera se hará entonces la luz". Nada más bello y difícil, eso de restaurar el amor, pero nuestro compañero es un romántico, y más, si escribe bajo la influencia de tan sublimes melodías; qué le vamos a hacer.


Juan Bautista Raña hizo acto de presencia. Con su voz poderosa nos ofreció un relato titulado "Rinoplastia". Un título tan feo como la nariz que se le quedó a una de las jugadoras, tras recibir el impacto de un balonazo durante el partido de solteras contra casadas donde todas estaban más pendientes del jamón que vendría después que del balón. Cuando finalizó el relato, entendí el por qué del título. 


Y en esto llegó Carlos, con sus misteriosos e inquietantes versos. "Camarada de las hormigas", es el título del poema que nos leyó. "Me hice camarada de las hormigas, las que saben que me van a acompañar en el altar del sueño infinito, donde la luna nos exigirá nuestra interminable noche". Una tarde más, Carlos no defraudó. Se ha instalado en el misterio y en la noche, y ahí ha construido su hogar.


Esther, la compañera que me dejó el papel para anotar nuestras intervenciones, no recordaba si la cosa empezó con las clases de japonés o con los cafés en el bar. El caso es que se encontró con un extraño gato, que no bebía agua ni leche. ¿Qué íbamos a hacer con el gato? se preguntaban. Hasta por fin, el felino, atento y astuto dijo: ¡Sayonara, baby!


Tras despedirnos del gato, Cinta, con su desbordante fantasía, nos regaló su poema titulado "Pizarra". En él nos dice que esa pizarra, "bien pudiera ser metáfora del barro, del lodo que construye las estatuas". "Vete, gris, no quiero tu pizarra. He roto ya el cántaro feliz. Se derrama la embriaguez. la generosidad no tiene cura". Este final dio paso a una constructiva y animada polémica, en la que Cinta meditó cambiarlo por otro más poético.


Tras Cinta llegó mi turno. Yo pretendía leer algún pasaje de la odisea "Ninguno de los suyos", pero tras comunicarles la publicación de mi poemario "Desde El Olvido", Javier me sugirió que, mejor leyera alguno de los poemas de dicho libro. Abrí las páginas al azar y apareció el poema titulado "El Tiempo". En él describo las diferentes atmósferas que reinaron en los puntos cardinales de mi ser. Desde los soles del sur, a las brumas del norte... en fin, toda una metáfora sobre el clima que impera muy dentro de nosotros.


David, a quien le tocó intervenir tras de mí, como no tenía nada preparado, le vino de perlas la antología de los veinte años de Rascaman, que todos teníamos sobre la mesa. En dicho libro, David Lerma logra crear un texto tan dramático como lírico, que, junto a los versos de Neruda y con Linda de la mano, va poco a poco in crescendo hasta llegar al terrible final "Ella ya nunca sería de otro, como antes lo fue de los besos de su verdugo", nos dice poco antes de terminar su relato. Un derroche de ingenio y trabajo. Gracias, David.


Tras la lectura de David, Carlos y yo tuvimos que abandonar la tertulia, por lo que pido disculpas si no pude escuchar a Ana Gonz, Juan Manuel, Jose María, Celia, Omega, Carlos Ceballos, y también a Tina y Amelia, que tuvieron que marcharse apremiadas por la hora. Y como colofón, antes de irnos, Carlos se acordó de la gorra con la que vino a la tertulia y que no aparecía por ningún lado. Y así estuvimos un rato, buscando por todos los rincones, mientras a más de uno nos venía a la memoria aquella vieja canción que decía "la manguera dónde está, dónde está la escalera...", pero en este caso, era una gorra, y al fin apareció.



Manuel Sánchez

16 de diciembre de 2025



4. David Lerma:


Empieza la cuenta atrás, otro año que agoniza, muere el primer cuarto del siglo, qué vértigo, aunque nosotros seguimos vivos. Catorce, León nos recita su poema Azañas del Doré, pura nostalgia entre plano y secuencia, y nos trae los ecos del Brillant Soleil, pieza sacada de la ópera Las indias Galantes, a través de la lectura de un soneto. Trece, Javier nos traslada al Lejano Oriente subidos a la nave de sus poemas japoneses, las hélices son las palabras Natsukashii (Nostalgia) y Kotodama (El alma de las palabras). Doce, Alberto nos relata la historia de Casemiro Caballo, su silencioso y soterrado y tal vez liberador deseo de asesinar al padre. Once, María Juristo nos regala los versos de dos poemas, entre ellos uno que hermosamente afirma “La manos que germinan soledades”. Diez, Juan Antonio vuelve a inundar de música la sala del Fígaro, gracias a sus referencias a la Sinfonía Novena. Nueve, Juan Bautista Raña nos narra un partido entre casadas y solteras, y dice aquello del quien no sepa jugar que se ponga de portera o delantera, que tan de pronto nos devuelve a nuestra niñez. Ocho, Carlos Castro nos lee el poema La mirada duplicada, en el que se declara rendido camarada de las hormigas. Siete, Esther González nos cuenta la peripecia del gato extraterrestre, en el seno de una familia estructurada en la que, por no faltar, no falta ni el tonto del bote de un cuñado. Seis, Cinta nos obsequia su poema Pizarra, para proclamar que la generosidad no tiene límites. Cinco, Manuel Sánchez nos presenta su poemario recién publicado Desde el olvido. Cuatro, David lee su relato 20 de junio, incluido en la antología colectiva Veinte años de la Tertulia Rascamán. Tres, de la antología es también el poema del mismo título que nos recita José María Herranz, y que dice cosas tan esclarecedoras como “buscamos la belleza en la escritura, como el minero el oro o los diamantes, para poder fulgir en el asombro”. Dos, Juan Manuel nos emociona a todos con un poema dedicado a su madre. Uno, Carlos Ceballos cierra la sesión con unos versos entre los que se cuela la versión jazzística del éxito inmortal de U2 But I still haven´t found what I´m looking for, interpretada por Eva Fernández. Así no llegamos a cero, porque en realidad Rascamán no termina nunca, y su cero es y será un trescientos sesenta y cinco, como inicio de un año literario, poético y narrativo, que nacerá repleto de retos y aprendizajes. ¡Empieza la nueva cuenta atrás!

David Lerma Martínez
16 de diciembre de 2025

sábado, 6 de diciembre de 2025

9ª Jornada/XIX año: Miércoles, 3 de diciembre de 2025

 

Laberinto


1. Carmen Padín:

Para aquellos que no lo escucharon, el café Fígaro esconde un laberinto por donde se cuelan las palabras. Quien entra no hallará la salida. Saldrá derrotado. Se salvará. Asegura el Boss. Y allá entra Chelo arrepentida y avergonzada de no buscar un huequecito en nuestras complicadas vidas para encontrarnos. No hay que esperar que el destino lo haga, advierte…pues como dice Jose Antonio el amor se ejerce cuerpo a cuerpo, día a día, soltar al viento, ad Infinitum…lo constata León quien  tiene un móvil lleno de sonetos, como mago de la pluma  saca dos y los suelta en el laberinto, el primero es fantasma de la Ópera y la música del tiempo y otro, digno de un  experto prestidigitador, aparece, de la nada, la Vía Láctea y su chorro de leche espacial, fantástico… Cinta lanza un poema sin permiso de Alberto, Líneas, teorema final de mil latidos, me parece encontrará a Teseo o al Minotauro, no lo sé, siguiendo la línea  de su corazón. Buena estrategia, Cinta. Ana, la nueva Ana, escribe, pinta y prueba otros territorios, bienvenida al laberinto… Mientras, Mateo lanza el esférico a la cancha, un pase original, divertido y hechura impecable de un futbolista que durante 20 años fue el mejor falso 9 de la historia. Anotó un gol en el laberinto… Alberto, bajo la que lame la última gota y bufanda al cuello cuenta la historia de Benita Benceno quien no quería compañía, de hablar suave, pero corrosivo. Cuando se percata de que su nueva compañera de cuarto es sorda y su veneno no tiene efecto, empieza a pensar como una naranja, sí, esas que pudren a las otras… De ahí que Ana Gonz se pregunte qué comer para evitar  esas medias naranjas cuando empiezan a pudrirse y los besos se tornan agrios. Salir de la mesa, le sugieren, por lo demás, sonreír, que el resto de la dieta son sólo proteínas… Y bien saben los cuerpos de Rocío la importancia de las proteínas para los cuerpos desmemoriados y para dar el ancho a la hora de encontrar un compinche y dar rienda suelta a las caricias en un día perfecto… no vaya a ser que llegue Juan Manuel en el 2973 cargado de androides, que no existan más cuerpos de carne y hueso para besar en la esquina del cuello y el hombro y nuestro destino sea la basura.  ¡Ayyy, no, por favor! Por suerte, en el siguiente poema, nos da una solución: viajar por el espacio/tiempo y destruir sin misericordia ese reloj colgado en la pared. Física dura y pura, recalca. ¡Me he perdido en el laberinto cibernético recordando a mi hermano mayor!  Sin embargo, Carlos Ceballos ha logrado acortar el tiempo de otra sesión y abrir un hueco para adentrarse y embellecer el laberinto… tanto se ha preñado la retama… la flor es la representación mínima de la belleza y otras imágenes que dejé sin escribir por el gusto de escucharlas…tiene razón Javier Díaz Gil, la palabra es carne y piel, es flecha, es lugar preciso de aire que hiere…


Nos despedimos, sin saber del todo, dónde nos llevará este curioso laberinto de los miércoles.




Carmen Padín

4 de diciembre de 2025



2. Chelo Santa Bárbara: 

DIEZ LÍNEAS CADA UNO


Empezamos entrando en el “Laberinto” de Javier y de la mano de José Antonio, subimos a esa “montaña rusa de ilusión que es el amor “y como dice León desde su Vía Láctea, “puede que sea verdad si no es mentira” y así lo demuestra Cinta con ese “teorema final de mil latidos”. Ana, la muy amiga de Cinta, ha venido de oyente y nos ha desvelado que le gusta pintar. Omega, para el próximo encuentro en su bello Alaquás ya está maquinando. Mateo airea la historia de un futbolista que fue famoso por no jugar ni un solo partido y Carmen, que tuvo un hermano, contagia emoción: es triste e injusta “la inevitable brevedad del ser”. Ana Gonz, se entretiene jugando con la fruta, simbólicamente y Alberto (que no repite) nos mantiene expectantes con esa “Benita” y sus malas artes para no compartir habitación. De la carta de amor de Rocío, la polémica surge en “los días perfectos” ¡vaya por dios! Y después, Juan Manuel, otra apuesta segura, que además de excelentes poemas ha traído bollitos porque el 8 es su cumple. A decir verdad, me hace ilusión que sea sagitario.Y por último, Carlos que cierra el acto de forma magistral. Quiero advertiros que, como escribe Javier, “Quien entra en el laberinto se salvará”.



 Chelo Santa Bárbara

5 de diciembre de 2025



3. Rocío Díaz Gómez:


Parafraseando la canción de Sabina, aquella tarde y sentados en corro, merendábamos versos y dulces de Colmenar. ¡Viva Juan Manuel que tiene ya más ganas de celebrar su cumple y la vida! Están riquísimos, me digo, mientras entro en calor acompañando uno de un descafeinado. La consigna de que toca escribir diez líneas de bitácora cada uno, me llega nada más sentarme, y con una sonrisa conspiratoria entiendo que el oficio de bitacorero no tuvo demasiados voluntarios. Como decía mi abuelo pagaremos "a escote" el empeño de dejar memoria de lo que vivimos. Y me parece lo justo.  

La tertulia del 3 de diciembre del 25 fue la de unos amigos que se sientan en torno a una mesa camilla a compartir. Poquitos pero con buen talante. Poquitos pero con mejor género de relatos y poemas. Una hornada de esos que te dejan muy buen sabor de boca. Dio tiempo a que leyéramos todos y con tranquilidad: León, José Antonio, Cinta, su amiga Ana que vino de oyente, Javier, AnaGonz, Chelo, Alberto, Juan Manuel y yo. Y al otro lado de la pantalla: Omega, Matteo, Carmen Padín y Carlos Ceballos. Un lujo de textos y compañeros. No quiero contaros, no se deben contar los poemas ni los relatos, porque les faltaría la música que cada uno les quiso otorgar cuando los inventó. ¿Y el ritmo? ¿Las imágenes? ¿Las figuras literarias? ¿Cómo cuentas el viento que baila entre las palabras? Pero fue una tertulia de esas que alimentan, que arropan, que te dejan calentito por dentro. No me pude resistir ante una segunda pasta, por Dios, Juan Manuel, qué requetebuenos están estos bollitos. ¿Y que más puede uno pedir para una tarde fría de otoño en este Madrid? 

"¡Buena semana Jesús, hasta el miércoles que viene!" "¿Vienes al metro o al tren? Al tren, respondo, llego antes a casa". A mi otra casa, pienso."

Rocío Díaz Gómez
5 de diciembre de 2025


4. Javier Díaz Gil:

 

El maestro perfumista que habita en el Fígaro tiene buena mano para elegir aromas y crear perfumes perfectos. Oculto en un rincón del café toma nota de los ingredientes de la fragancia a la que ya sabe cómo nombrará antes de finalizarla: rascamán. 

Toma, primero, esencia de laberinto de Javier, luego, un aire de destino de Chelo. Lo deja reposar un instante. Con una pinza, añade frágiles deseos de José Antonio. Le veo luego abrir dos frasquitos en los que pone León, uno, casi etéreo, del que extrae un pequeño fantasma de la Ópera y otro, níveo, que contiene leche blanquísima de Vía Láctea. 

Con un giro perfecto de muñeca, liga todos los componentes.

Pero hay más ingredientes. Porque del aire atrapa unas líneas de luz de Cinta. Luego, toma unos trazos de pintura de Ana y polvo del muro del castillo de Alaquás que le regaló Omega. De un sobre en el que está escrito el nombre de Matteo, extrae un 9 de leyenda. Y de una cajita de plata, con la punta del pincel recoge la mirada verde de gato de un caimán de Carmen Padín.

Con otro giro de muñeca vuelve a mezclar todo. El café empieza a poblarse de un aroma increíble.

Pero no ha terminado, porque me mira cómplice mientras destila dos gotas de naranja de Anagonz, una gota de veneno inocuo que le dio Alberto Ramos y otra gota, casi piel, de cuerpos que se aman de Rocío.

El último ingrediente secreto, luz de autómata relativa, que emana de Juan Manuel.

Antes de terminar la Tertulia, me entrega -y guardo como un tesoro-, una botellita de perfume que ha rotulado con un nombre, y un lema que le prestó Carlos Ceballos. Lo huelo y leo: "Rascamán: La flor, unidad minina de belleza".

Javier Díaz Gil
6 de diciembre de 2025



5. Cinta Guil Redondo:


Figaro nos acoge este miércoles frío, con el Madrid de todas la Navidades, vocinglero y relumbrante. 
Así que poco a poco el oasis de Rascamán se abre a nuestra llegada. Y están ya José Antonio, Javier, José León. Llegamos Ana, mi amiga y yo. Matteo, Carlos, Omega están también, pero en su cajas de cristal. Bellas Durmientes parlanchinas y generosas de palabras. Aparece Alberto y también, qué alegría,  Juan Manuel. Y cómo no, nuestra pega abrazos Chelo, que estaba en la puerta,  de los primeros, para estrujarnos con esa fuerza que nos encanta. 
Y así fueron desfilando por los caminos de la Palabra, el poema de José Antonio, ese del cariño que todo lo abarca, la leche de la diosa que dio paso a la Via Lactea, de José León. A  las naranjas de Alberto y las de Rocio, a los robots reencontrados, de Juan Antonio, al paseo de Carlos por una floresta inesperada, a los zocos marroquíes por los que ha transitado Javier.
Ana nos vuelve a hablar de las medias naranjas, Matteo saca su lado crítico, y Carmen aparece también desde Plasencia, con ese texto suyo que la emociona y nos emociona,  la semblanza de su hermano querido, y que partió demasiado pronto. En fin, intento, por mi parte reunir todos los puntos de una línea para formar un teorema final, ni península ni jaula, sino ardor. Nos despedimos, y el cariño parece sobrevolar por encima de todos, calorcito del bueno, antes de sumergirnos en este Madrid consumista y trepidante.
Cinta Guil Redondo
6 de diciembre de 2025

6. Matteo Barbato:
Acta casi notarial de la Tertulia Rascamán del 3 de diciembre del 25
En la ciudad de Madrid, bajo la jurisdicción del frío otoñal y con la bendición de los bollitos de Colmenar, se reunieron los insignes miembros de la Hermandad de la Mesa Camilla Rascamán.
La sesión comenzó con el solemne rito de sentarse en corro, que según los manuales de protocolo poético garantiza que nadie pueda esconder el tupper o los bollos.
Se constató la presencia de León, José Antonio, Cinta y su amiga Ana (que vino de oyente, como si fuera un inspector de Hacienda de las metáforas), Javier, Ana Gonz., Chelo, Alberto, Juan Manuel y un servidor. Al otro lado de la pantalla, Omega, Matteo, Carmen Padín y Carlos Ceballos, hologramas que parecían convocados por Zoom, pero con aura de oráculo.

El orden del día fue claro:
1. Comer bollitos;
2. Fingir que el descafeinado calienta;
3. Escribir diez líneas de bitácora, aunque nadie quería porque suena a oficio medieval, justo entre verdugo y pregonero.
4. Aplaudir los poemas sin contarlos, porque contarlos sería como pesar el viento o medir la ironía con regla de carpintero.

Los textos fueron tan amenos que el viento pidió un bis. Los relatos se paseaban por la mesa como pavos reales, y los poemas se subían a la lámpara para hacer piruetas. La tertulia dejó a todos “calentitos por dentro”, lo cual en términos literarios equivale a haber ingerido una estrofa con relleno de crema pastelera.
Se aprobó por unanimidad que Juan Manuel merece canonización y que la próxima tertulia deberá incluir un himno oficial, preferiblemente con maracas y rima consonante.
La sesión se cerró con la pregunta ritual: “¿Vienes al metro o al tren?”. El tren ganó por mayoría absoluta, demostrando que incluso los poetas saben que la vida es corta y los transbordos, largos.

En Madrid a 7 de diciembre de 2025,
Firmado y sellado

Matteo Barbato
7 de diciembre de 2025